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Lunes 15 Abril 2019

Consejos nutricionales contra la degeneración macular asociada con la edad

"Come sobre todo pescado en combinación con verduras y fruta". Este es el consejo de la investigadora Sheila de Koning-Backus del Centro Médico Universitario Erasmus. Sus resultados acaban de aparecer en el American Journal of Ophthalmology. Hablamos con la investigadora principal, exalumna de PNIc en Natura Foundation, sobre sus descubrimientos y el mecanismo subyacente.


Más de 4200 mayores de 55 años llevan treinta años participando en el Rotterdam Study. Al principio del estudio no tenían ninguna de las características de la degeneración macular asociada con la edad (DMAE). El grupo ha sido seguido todo este tiempo para ver si desarrollaban DMAE, y cada cinco años se les hicieron mediciones de seguimiento en las que también se les preguntaba por su ingesta de alimentos. El comportamiento alimentario de los participantes se dividió en nueve patrones, basándose en las recomendaciones mínimas en los Países Bajos, que son similares a las de otros países europeos y a las de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (De Koning-Backus et al. 2019).


Dieta mediterránea

En el transcurso de los años, 754 de los 4200 participantes tuvieron que vérselas con una DMAE. Del análisis de De Koning-Backus se desprende que las personas que se atienen a la recomendación mínima de pescado una o dos veces por semana y 200-250 g de verdura y 200 g de fruta al día tienen un 42% menos de probabilidades de desarrollar DMAE. Seguir el consejo de consumir pescado dos veces por semana ya consigue de por sí solo una reducción del 24% en el riesgo de contraer DMAE (De Koning-Backus et al. 2019).

 

"Los ácidos grasos omega 3, que están sobre todo en el pescado azul, reducen el riesgo de DMAE. Y si combinas eso con una suficiente variación en cuanto a frutas y verduras, el efecto es aún mayor".  

 

"El único patrón alimenticio que reduce significativamente el riesgo es el de las cantidades mínimas recomendadas de pescado, fruta y verduras. También hemos visto que el pescado por sí mismo es un factor protector importante. En realidad, esperarías que también la fruta y la verdura, cada una por separado, fuesen protectoras, pero tienes el problema de si hay suficientes nutrientes activos por cantidad de fruta o verdura. Y, además, tienes que comer la variedad correcta de fruta y verdura. Muy pocas personas cumplen la cantidad recomendada de verduras. El pescado tampoco se suele comer según la cantidad recomendada, pero aun así fue significativo. De ahí puedes sacar la conclusión de que el pescado es un potente protector. La fruta sí que se consume razonablemente, pero no da resultados significativos", según De Koning-Backus que, en un estudio anterior en el que colaboró, descubrió que un estilo de vida mediterráneo está significativamente asociado a un menor riesgo de DMAE. Ambos estudios fueron presentados, entre otros, en los congresos de la Association for Research in Vision and Ophthalmology  (Merle et al. 2018, De Koning-Backus et al. 2019). 

 

Luteína y zeaxantina

La investigadora llevaba tiempo interesada en la nutrición y, en el marco de su máster en Evidence Based Practice in Health Care en la Universidad de Ámsterdam, llegó al departamento de epidemiología del Erasmus MC, donde hizo su trabajo de fin de máster. Desde entonces lleva dos años como doctoranda en los departamentos de Oftalmología y de Epidemiología y Bioestadística, bajo la dirección de la catedrática Caroline Klaver. 


"Ya se han realizado muchas investigaciones sobre la relación entre los nutrientes y la DMAE. Hace años se hizo el estudio AREDS y después el AREDS 2. De ambos ensayos se desprendió que los carotenoides luteína y zeaxantina en suplemento tienen un efecto protector". Explica que la mácula necesita carotenoides.


"El efecto de la alimentación es difícil de analizar, incluye mucho más que estas sustancias". Añade que los patrones alimentarios suelen tener más impacto sobre la salud que las sustancias específicas por sí solas. Por eso, De Koning-Backus y sus compañeros han estudiado la ingesta mínima de alimentos y el riesgo de contraer DMAE, basándose en las recomendaciones de diferentes países.  

 

"La luteína y la zeaxantina son un componente importante del pigmento macular, y están implicados en el mantenimiento de su integridad morfológica y funcional".


Protección contra los daños oxidativo y lumínico

En el artículo, la investigadora describe la acción de los ácidos grasos omega 3 sobre el ojo. Explica que la retina está compuesta en buena parte por ácidos grasos insaturados de cadena larga. Estos ácidos grasos ejercen un efecto protector frente a la luz, el oxígeno y el daño inflamatorio, que pueden causar la DMAE. La luteína y la zeaxantina son carotenoides que proceden de frutas y verduras. Ambas sustancias son un componente importante del pigmento macular, y están implicadas en "la conservación de su integridad morfológica y funcional". Los antioxidantes también tienen un efecto protector contra el daño oxidativo y la inflamación, y filtran la luz azul (De Koning-Backus et al. 2019). 


Consejo alimentario y de estilo de vida, incluyendo suplementos

El estudio AREDS2 reveló que los pacientes de DMAE pueden reducir la progresión de la misma en un 25% a lo largo de un periodo de cinco años. "Imagina que te viene un paciente preguntando qué puede comer. Tú quieres poder darle un consejo sencillo, no puedes decir: "Come tantos microgramos de luteína o de ácido eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA)". En general la gente no sabe los nutrientes que contiene cada alimento ni en qué cantidad están presentes. De ahí que intentemos estudiar y recomendar un patrón dietético en vez de nutrientes aislados, y aconsejar a los pacientes que consulten páginas web prácticas. Además de cambiar su alimentación, a los pacientes de DMAE se les aconseja tomar suplementos alimenticios. Como las cantidades de nutrientes de las recomendaciones mínimas de pescado, fruta y verduras no se pueden comparar con las dosis incluidas en los suplementos desarrollados especialmente para los ojos, es aconsejable utilizar estos últimos. Y es que la cantidad que necesitas no la obtienes solamente con la alimentación. Sobre todo cuando las personas ya han sido diagnosticadas de DMAE y quieres reducir la progresión. Por tanto, la recomendación es dieta combinada con suplementos". 


Las dosis que se utilizaron en los estudios AREDS eran de 500 mg de vitamina C, 400 UI (168 mg) de vitamina E, 15 mg de betacaroteno, 2 mg de cobre, 25-80 mg de zinc, 10 mg de luteína, 2 mg de zeaxantina, 350 mg de DHA y 650 mg de EPA (650 mg) (Age-Related Eye Disease Study Group 2001 y 2013).

 

"Solo 155 personas del estudio cumplían el patrón alimentario sobre pescado, fruta y verduras". 

 

Interacciones competitivas de los ácidos grasos

En las conclusiones de la investigación se vio claro que aconsejar comer un producto específico no es suficiente por sí solo. En ellas se indica que los carotenoides son liposolubles, lo que significa que se absorben mejor cuando se comen con grasa, por ejemplo, la del pescado. Esto alude a una interacción positiva entre componentes alimentarios. Asimismo, la investigadora remite a la explicación sobre las interacciones competitivas de nutrientes tras consumir una comida. En el artículo, los investigadores explican que la carne y los huevos, que contienen mucho ácido araquidónico (omega 6), pueden obstaculizar la acción de los ácidos grasos omega 3 a través del metabolismo de los eicosanoides (De Koning-Backus et al. 2019). 


Pimiento naranja y pimiento verde

Además, llama la atención que en el estudio actual solo el 3,7% cumpliese la recomendación. Y solamente el 12,5% comía pescado con regularidad. En cuanto a las ingestas de frutas y verduras por separado, los investigadores no encontraron ninguna asociación significativa con la DMAE. Esto puede derivarse de las variedades de fruta y verdura que consumimos en los países occidentales. La luteína y la zeaxantina están presentes sobre todo en la col rizada, la escarola, el pimiento naranja, el caqui, la grosella negra y las frambuesas, pero la población occidental prefiere la lechuga, los tomates, el pepino, el pimiento rojo, las manzanas, las peras, las naranjas y los plátanos, que contienen muchos menos carotenoides (De Koning-Backus et al. 2019).  


"En Japón se come más del doble de pescado que en los países occidentales".


Según De Koning-Backus: "Solo 155 personas del estudio cumplían el patrón alimentario sobre pescado, fruta y verduras. Eso es bastante poco. Y 525 personas comían la cantidad mínima recomendada de pescado. Eso significa que más de 3500 personas no comían suficiente. Las cifras de consumo de pescado no llegan en los Países Bajos a los 4 kilos al año, mientras que en el resto de Europa son mucho mayores, concretamente, 26 kilos al año. En Japón son mucho mayores, el consumo anual medio es de 66 kilos por persona. Es una diferencia muy grande. Y si observas la prevalencia de la DMAE, ves que las cifras en Japón son mucho más bajas en comparación con los países europeos", afirma la antigua estudiante de PNIc.


Una buena alimentación es la base

Cuando le preguntamos qué es lo que le fascina tanto de la alimentación y la salud, nos dijo: "Para mí, la alimentación es la base. Sé que Margo Peinemann (docente universitario de Natura Foundation) dijo una vez que la comida es el combustible del cuerpo, y lo comparó con el combustible de un coche. Si funcionas con gasolina, no vas a echarle gasoil. Ahora bien, la cosa es que el cuerpo puede apañarse si de vez en cuando recibe algo que no sea muy positivo, pero si solamente comes comida insana, el cuerpo deja de saber qué hacer con ella. Me fascina que en el fondo puedas evitar muchísimos problemas de salud con algo tan básico como comer bien, hacer suficiente ejercicio y dormir lo bastante. Es muy lógico, y sin embargo muchas personas apenas reparan en ello. Pero, por supuesto, también hay mucho que aún no sabemos. Tómese como ejemplo el riesgo de DMAE: cada vez sabemos más, pero sigue sin ser suficiente. Cada vez hay más pruebas de la relación de la alimentación y los suplementos con el riesgo de patología ocular. No obstante, no sabemos si los pacientes siguen en efecto las recomendaciones, ¿y cómo puedes llevarles a un punto en que cambien su conducta y permanezcan fieles a la terapia para reducir el riesgo y la progresión? Esto es algo en lo que me estoy ocupando mucho ahora". 


De Koning-Backus está trabajando en este momento en el proyecto "Adherence to lifestyle changes for age-related macular degeneration" (AMD-LIFE), en el que investiga si los perfiles de riesgo personales y/o el coaching pueden motivar a los pacientes con un alto riesgo de desarrollo de DMAE a realizar cambios en su estilo de vida (ejercicio, dieta sana, dejar de fumar y tomar los suplementos alimenticios recomendados).

 

"La formación en PNIc fue para mí un buen punto de partida. Además, me interesa muchísimo la investigación, lo que me llevó a realizar el máster".


"Ya no trabajo como terapeuta PNIc, por desgracia no me da tiempo. Pero creo que es muy importante que los resultados de mis estudios sean directamente aplicables clínicamente y puedan ser utilizados en las consultas. Para mi estudio actual, voy a estudiar a pacientes con estadio temprano de DMAE, de los cuales un grupo recibirá coaching sobre estilo de vida. Aquí me va a ser muy útil mi formación en PNIc. Trabajo en un equipo muy multidisciplinar. Los compañeros piden con frecuencia consejo nutricional en relación con sus investigaciones".


"Cuando estudias PNIc, se te prepara intensivamente para llevar una consulta. En mi máster profundicé en la investigación científica analítica: cómo se deben evaluar los resultados de los estudios científicos y cómo plantear una investigación (recopilación de datos, análisis, evaluación de resultados y sostener una argumentación científica). Nuestro grupo de investigadores estudia diferentes patologías oculares. Realizamos estudios clínicos, entre otros, sobre su asociación con los factores ambientales, pero el grupo investigador también se ocupa de la genética, la epigenética y la ómica. Por tanto se abordan y se estudian temas muy amplios. Gracias a mi formación en PNIc, mis intereses se dirigen especialmente, claro está, al área de los factores ambientales y de estilo de vida y a la fidelidad terapéutica. No podría haber tenido mejor suerte. Para mí esta es la combinación ideal".

 
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Fuentes

[1] Clemons et al. (2005). Risk factors for the incidence of Advanced Age-Related Macular Degeneration in the Age-Related Eye Disease Study (AREDS) AREDS report no. 19. Ophthalmology. 112(4):533-9.

[2] Age-Related Eye Disease Study Research, G. (2001). "A randomized, placebo-controlled, clinical trial of high-dose supplementation with vitamins C and E, beta carotene, and zinc for age-related macular degeneration and vision loss: AREDS report no. 8." Arch Ophthalmol 119(10): 1417-1436.

[3] Age-Related Eye Disease Study 2 Research, G. (2013). "Lutein + zeaxanthin and omega-3 fatty acids for age-related macular degeneration: the Age-Related Eye Disease Study 2 (AREDS2) randomized clinical trial." Jama 309(19): 2005-2015.

[4] De Koning-Backus et al. (2019). Intake of Vegetables, Fruit, and Fish is Beneficial for Age-Related Macular Degeneration. Am J Ophthalmol. 198:70-79. doi: 10.1016/j.ajo.2018.09.036.

[5] Merle et al. (2019). Mediterranean Diet and Incidence of Advanced Age-Related Macular Degeneration: The EYE-RISK Consortium. Ophthalmology. 126(3):381-390. doi: 10.1016/j.ophtha.2018.08.006.