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Viernes 6 Julio 2018

Ejercicio físico contra la adicción

 

Un reciente estudio sobre adicciones llevado a cabo en el Buffalo Research Institute on Addictions ha desentrañado un importante mecanismo neurobiológico. Al parecer, es posible que el ejercicio aeróbico, gracias a su influencia sobre el equilibrio dopamínico, sea coadyuvante en el tratamiento de las adicciones.

 

El cardio, también conocido como ejercicio aeróbico, aumenta el ritmo cardiaco y la respiración. Durante esta clase de entrenamiento, el cuerpo consume más oxígeno. Esta forma de ejercicio está asociada a varios beneficios para la salud. La condición general (la fuerza y la capacidad de resistencia de los músculos), el sistema cardiovascular y la función pulmonar se ven mejorados. Esto es bueno para prevenir toda clase de enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiovasculopatías. También la salud mental (psíquica) se beneficia del ejercicio físico, ya que ayuda a reducir el estrés y los sentimientos de ansiedad y depresión.

 

Acción mediante el neurotransmisor dopamina

Más llamativo es el hecho de que cada vez haya más indicios de que el entrenamiento aeróbico es bueno para prevenir y tratar el abuso de sustancias y la adicción. También se pueden prevenir el aumento del abuso de sustancias (alcohol, nicotina, opiáceos) y la recaída con el ejercicio físico aeróbico regular. El estudio, publicado en Medicine and science in sports and exercise se centraba en los aspectos neurobiológicos del equilibrio de la dopamina y en cómo se producen los cambios en este gracias al ejercicio.

 

Acción mediante el circuito mesolímbico

Basándose en experimentos con animales, los investigadores descubrieron que el ejercicio físico aeróbico diario modificaba la ruta mesolímbica de la dopamina en el cerebro. La función del circuito mesolímbico dopaminérgico es principalmente regular el comportamiento emocional, especialmente el que está determinado por el premio y el castigo. La dopamina es un importante neurotransmisor que está relacionado con la recompensa, la motivación y el aprendizaje.

 

Los efectos fisiológicos de este neurotransmisor se producen al unirse a diferentes subtipos de receptores de dopamina, siendo los más conocidos los receptores D1 y D2. Estos receptores están situados en diferentes partes del cerebro (por ejemplo, los D1 en el cuerpo estriado y el neocórtex; los D2, en el cuerpo estriado y el sistema límbico).

 

Reciclaje de dopamina

Muchas drogas como la cocaína o ciertos medicamentos retrasan el reciclaje de la dopamina, provocando una sobreestimulación de las vías de la dopamina, entre otros, a través del circuito mesolímbico. Además, las drogas estimulan receptores de opiáceos, elevando el efecto inhibidor de ciertos neurotransmisores (el ácido gamma-aminobutírico o GABA). Al analizar los niveles de dopamina de las personas adictas se ha visto que el equilibrio dopamínico suele estar trastornado.

 

Correr en una rueda

Para investigar los cambios en la señalización de la dopamina a través del esfuerzo físico, se dividió en dos grupos a un conjunto de ratas de ocho semanas de edad. La primera mitad corrió durante seis semanas, cinco veces por semana, en una rueda con una velocidad de 10 metros por minuto. La otra mitad permaneció en la jaula y sufrió un estilo de vida más sedentario. A las seis semanas se analizaron las estructuras cerebrales mediante autorradiografía y sustancias específicas que se unen a los receptores de dopamina. Con ellos se puede saber, entre otras cosas, cuántos receptores de dopamina hay.

 

Alteración de la capacidad de unión de los receptores de dopamina

Las ratas que corrieron a menudo en la rueda fueron comparadas con las que fueron sometidas a un estilo de vida sedentario. Se comprobó que las ratas activas tenían una capacidad de unión con los receptores de la familia D1 menor que la de los animales inactivos. Esta menor capacidad de unión se observó en estructuras cerebrales específicas.

 

Además, las ratas del grupo deportista tenían una mayor capacidad de unión a través de receptores de dopamina de la familia D2 en otras estructuras cerebrales específicas (como el núcleo caudado y el putamen). Algunas de estas estructuras tienen un papel crucial a través de las rutas mesolímbicas de la dopamina y/o la vivencia de experiencias positivas como el deseo y la motivación. Los núcleos (el cuerpo celular de las neuronas) reaccionan a los efectos de recompensa del comportamiento, por ejemplo, del comportamiento adictivo.

 

Conclusión

En resumen, parece ser que el ejercicio físico aeróbico modifica la ruta mesolímbica de la dopamina en el cerebro. Quizás esta forma de ejercicio pueda restablecer el desequilibrio de la dopamina de las personas adictas. Muchos estudios subrayan que la adicción es una enfermedad compleja. Los estudios ulteriores tendrán que enfocarse en las personas con adicciones o tendencia a ellas.

 

Referencias

https://medicalxpress.com/news/2018-05-addiction-brain-dopamine.html

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29613999