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Miércoles 13 Diciembre 2017

Relación genética entre la diabetes tipo 2 y las cardiopatías

Muchos factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas se pueden modificar. ¿Pero qué pasa con los factores de riesgo genéticos? Un gran estudio genético sobre la relación entre las dos enfermedades demuestra que el omega 3 tiene buenas posibilidades en este terreno.

 

Un reciente estudio publicado en la revista Nature Genetics demuestra que existe una estrecha relación genética entre la diabetes tipo 2 y las cardiopatías [1]. Los investigadores han llegado a esta conclusión después de estudiar el genoma de 250.000 personas, descubriendo dieciséis nuevos factores de riesgo genéticos para la diabetes tipo 2 y un nuevo factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares.

 

Relación entre la diabetes y las cardiovasculopatías 

Los científicos han constatado que la mayoría de los loci del genoma que están asociados a un mayor riesgo de diabetes también lo están a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, han descubierto que ya hay medicinas que utilizan estos loci como dianas terapéuticas.

 

Uno de estos medicamentos es el ácido etil-eicosapentaenoico, un suplemento farmacológico de omega 3 que se obtiene al purificar mucho el ácido eicosapentaenoico poliinsaturado (EPA). Este suplemento está aprobado por la FDA en los Estados Unidos y solo se puede obtener con receta médica.

 

¿Ácido etil-eicosapentaenoico o aceite de pescado?

El uso del ácido etil-eicosapentaenoico podría, según los investigadores, reducir el riesgo tanto de diabetes tipo 2 como de enfermedad cardiovascular a través de un mecanismo epigenético. Sin embargo, también del aceite de pescado con omega 3 se sabe que posee un mecanismo epigenético: puede modular hacia arriba o hacia abajo la expresión de varios genes [2].

 

Además, un estudio anterior ya demostró que con el omega 3 procedente de aceite de pescado se pueden obtener buenos resultados para la prevención y el tratamiento tanto de la diabetes tipo 2 como de las cardiovasculopatías [3,4,5]. ¿Pero es el omega 3 tan bueno para esto como el ácido etil-eicosapentaenoico? ¿O quizás es incluso mejor?

 

Ésteres etílicos o triglicéridos 

De forma natural, los ácidos grasos poliinsaturados EPA y DHA se encuentran en el aceite de pescado en forma de triglicéridos. Para hacer variantes del aceite de pescado con muy alta concentración, como el ácido etil-eicosapentaenoico, los ácidos grasos se suelen transformar en una forma artificial de éster etílico. Aunque los ésteres etílicos permiten conseguir una mayor dosis por unidad de dosificación, esto acarrea varias desventajas importantes.

 

El cuerpo no puede procesar los ésteres etílicos tan fácilmente como los triglicéridos, lo cual es lógico si se piensa que evolutivamente estamos preparados para el consumo de pescado. El pescado contiene EPA y DHA en forma de triglicéridos. Por tanto, los triglicéridos se absorben mejor en el cuerpo que los ésteres etílicos.

 

Asimismo, hay indicios de que estos últimos tienen un efecto muy limitado. También hay dudas sobre su seguridad. En consecuencia, no es necesario (ni quizá deseable) utilizar un medicamento como el ácido etil-eicosapentaenoico para tratar o prevenir estas enfermedades. El mecanismo de acción epigenético subyacente es supuestamente igual de sensible, o incluso más, para las altas dosis de aceite de pescado natural.

 

Epigenética y riesgos genéticos 

Por otra parte, hay muchos más factores de riesgo genéticos en los que se puede influir mediante la epigenética. Así, con la colina, por ejemplo, se puede inhibir la tendencia genética a sufrir esteatosis hepática [6]. El proceso en el que se basa esto se llama metilación: la activación y desactivación de los genes.

 

Existen aún muchas más sustancias metilantes que atacan los procesos patológicos en su base, como la vitamina B12, el folato, la betaína, la metionina, la serina y la glicina (a dosis ortomoleculares). Pero también los fitoquímicos pueden dar resultado, por ejemplo, la curcumina, el resveratrol, el sulforafano y los polifenoles [7].  

 

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Fuentes 

[1] Identification of new susceptibility loci for type 2 diabetes and shared etiological pathways with coronary heart disease, Nature Genetics (2017)

[2] http://naturafoundation.nl/monografie/Omega-3_vetzuren_algemeen.html

[3]Zheng JS, Huang T, Yang J et al. Marine N-3 polyunsaturated fatty acids are inversely associated with risk of type 2 diabetes in Asians: a systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2012;7(9):e44525.

[4]Stirban A, Nandrean S, Götting C et al. Effects of n-3 fatty acids on macro- and microvascular function in subjects with type 2 diabetes mellitus. Am J Clin Nutr. 2010;91(3):808-13.

[5]   Lavie CJ, Milani RV, Mehra MR et al. Omega-3 polyunsaturated fatty acids and cardiovascular diseases. J Am Coll Cardiol. 2009;54(7):585-94.

[6] http://naturafoundation.es/monografie/colina.html

[7] Katarzyna Szarc vel Szic, Ken Declerck, Melita Vidaković and Wim Vanden Berghe, From inflammaging to healthy aging by dietary lifestyle choices: is epigenetics the key to personalized nutrition?, The official journal of the Clinical Epigenetics Society, 2015 7:33.