Noticias

Miércoles 9 Agosto 2017

La alimentación acidificante y las articulaciones


 

Cuando se consumen alimentos acidificantes durante mucho tiempo, se produce acidosis metabólica. Esto es funesto para las articulaciones: la acidificación del medio ambiente corporal acaba provocando inflamaciones y daño articular. Te proporcionamos algunos consejos y una práctica tabla ácido-base.

 

En nuestro anterior boletín pudiste leer más sobre suplementación específica para las molestias articulares y lo que hay que hacer y lo que no en la alimentación para unas articulaciones sanas. En este artículo te contamos más sobre el equilibrio ácido-base y su importancia a la hora de tener unas articulaciones sanas.

 

Valor del pH 

Un buen pH en el cuerpo es importante para tener articulaciones sanas, por ejemplo, porque las enzimas que son importantes para el procesamiento de nutrientes básicos solo funcionan bien con un determinado valor del pH. Así, las enzimas digestivas del páncreas solo se activan en el intestino cuando el pH es de 7 o más. Si está más bajo, los nutrientes dejan de digerirse de forma óptima y no llegan adonde tienen que llegar, por ejemplo, a las articulaciones. Los restos a medio digerir pueden desencadenar inflamaciones, lo cual también puede repercutir en las articulaciones.

 

Relación con las inflamaciones de bajo grado 

El consumo prolongado de una dieta ácida provoca acidosis metabólica, una acidificación del sistema corporal (Pocock, 2013). El resultado es una homeostasis alterada, alta sensibilidad a la inflamación y menor resistencia. Patologías que han sido relacionadas con esto son, entre otras, la artritis reumatoide, la artrosis, la debilidad del tejido conjuntivo, la gota, los trastornos circulatorios, la osteoporosis y otras afecciones reumáticas. En la mayoría de estas enfermedades (si no en todas), las inflamaciones de bajo grado tienen un papel cuya importancia no cabe exagerar.

 

Regulación y tampones químicos 

Por suerte, el organismo tiene un mecanismo regulador compuesto por tampones químicos y la posibilidad de excretar los ácidos a través de los riñones y los pulmones. Los tampones químicos más potentes son la hemoglobina, la albúmina y el bicarbonato. En menor medida, también el calcio, el magnesio y el potasio pueden contribuir como tampones químicos. Pero estos tienen que obtenerse de la dieta,

cosa que no pasa lo bastante a menudo.

 

Por otra parte, un exceso de acidez en la alimentación hace que los mecanismos reguladores intenten eliminar y, si ya no es posible, compensar el ácido sobrante con sustancias alcalinas, por ejemplo procedentes de los huesos. Así pues, una alimentación alcalina descarga el sistema tampón para no sustraer minerales a los huesos. Esto evita que haya una deficiencia relativa de minerales en el cuerpo. Lo ideal es que la dieta sea un 80% alcalina y un 20% ácida (Nieuwenhuis, 1999).

 

El ácido no siempre acidifica 

Es un error pensar que las cosas con sabor ácido también actúan como acidificantes. Los cítricos saben ácido, y el ácido ascórbico es un ácido, como su propio nombre indica. Pero la vitamina C de los cítricos solo viene en compuestos, como complejo de ascorbatos, es decir, hay un compuesto mineral unido al ácido. El ácido entra en el ciclo de Krebs y el mineral alcalino se queda fuera. Esto hace subir el pH, lo cual es favorable.

 

Tabla ácido-base 

PRAL son las siglas de Potential Renal Acid Load, es decir, potencial de carga ácida renal. Es la carga ácida potencial estimada en el cuerpo por cada 100 gramos de alimento. La tabla puede servir como referencia de confianza en el tratamiento de tu cliente con equilibrio ácido-base alterado (y sus consecuencias). La tabla puede funcionar bien como orientación alimentaria para tu cliente. También puedes usarla para elaborar una dieta alcalinizante que se adapte a la situación personal de tu cliente.

 

En nuestro siguiente boletín te contaremos más acerca del trasfondo evolutivo del ejercicio en relación con las articulaciones.

 

Fuentes 

Podrás encontrar más información y el listado de fuentes de este artículo en nuestro libro blanco “Prevención y tratamiento integrales de las molestias articulares”.