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Lunes 13 Mayo 2019

La proporción de ácidos grasos es importante para el asma.

Más ácidos grasos omega 3 en la dieta posiblemente reduzcan los síntomas del asma originados por la contaminación del aire en interiores. Los omega 6 ejercen el efecto contrario, según ha puesto de relieve un estudio americano de la Johns Hopkins University School of Medicine.


El asma es una enfermedad pulmonar crónica que está asociada con la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias. Según la Organización Mundial de la Salud, unos 235 millones de personas luchan contra la enfermedad (OMS 2019). Los síntomas son respiración sibilante, fatiga en el pecho, disnea y tos. Los síntomas asmáticos pueden verse inducidos por minúsculas partículas en el aire. La contaminación del aire en el interior de las casas está motivada sobre todo por cocinar, limpiar y fumar.

 

El periodo de observación

En el estudio han participado 135 niños con asma entre los cinco y los doce años. Fueron divididos en tres categorías en función de la gravedad de la enfermedad y basándose en las directrices del National Asthma Education and Prevention Program. Aproximadamente un tercio de los niños fueron clasificados dentro del grupo con una forma leve de asma, otro tercio en el grupo medio, y el último estaba compuesto por niños con una forma grave de esta afección.

 

Los niños y sus cuidadores llevaron un registro de la alimentación durante una semana al principio del estudio. Esto se repitió a los tres y a los seis meses. En esas mismas semanas, se informó a diario de los síntomas de asma, así como del uso de medicación para la enfermedad. También se tomaron muestras de sangre para medir marcadores de inflamación. Asimismo, se analizó la cantidad de partículas en el aire de las casas en las que vivían los niños, dividiéndose las viviendas en dos categorías en función de los diámetros de las partículas, a saber, 10 μm o menos, o bien 2,5 μm o menos. Ambos tamaños de partículas podrían despertar síntomas asmáticos (Brigham 2019).

 

Morbilidad, síntomas y uso de medicinas

Según los investigadores, los ácidos grasos omega 3 y 6 de la dieta podrían desempeñar un papel en la salud pulmonar por sus propiedades anti- y proinflamatorias, respectivamente. Por tanto, el objetivo de este estudio era investigar la relación en niños entre la ingesta de ácidos grasos y la morbilidad del asma, pero también la asociación entre la primera y los síntomas asmáticos relacionados con las partículas, el uso de medicinas y la inflamación (Medical Xpress 2019).

 

Resultados opuestos

Por cada gramo extra de omega 6 ingerido, los investigadores hallaron un riesgo un 29% mayor de sufrir una forma grave de asma. También descubrieron que una mayor cantidad de omega 6 en la dieta trae consigo una mayor probabilidad de padecer síntomas asmáticos, aunque el nivel de partículas en el aire sea el mismo. Además, según ellos la cantidad de omega 6 está asociada con mayores porcentajes de neutrófilos como reacción a la contaminación aérea.

 

Los resultados de los ácidos grasos omega 3 son opuestos. Los investigadores demostraron que por cada 100 mg de esta clase de ácido graso se reduce un 3-4% el riesgo de sufrir síntomas de asma como reacción a las partículas del aire (Brigham 2019).

 

Las proporciones correctas

Los ácidos grasos omega 3 están sobre todo en el pescado y en diferentes frutos secos y semillas. Los ácidos grasos omega 6 se encuentran fundamentalmente en los aceites vegetales. Los científicos sugieren que muchos niños de los EE. UU., incluyendo los de la ciudad de Baltimore, donde se llevó a cabo el estudio, consumen una dieta que se desvía mucho de las recomendaciones nacionales. La dieta está compuesta por bajas cantidades de alimentos ricos en omega 3 y mayores cantidades de comida rica en omega 6.

 

La proporción entre ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados es de gran importancia para el buen funcionamiento del organismo. La proporción óptima varía en función de cada persona y depende, entre otros, de factores hereditarios, historial, condición física actual, patrón alimentario y estilo de vida. En cualquier caso, lo que es cierto es que en el siglo XX la proporción de estos ácidos grasos en la alimentación se ha desplazado mucho en dirección a los omega 6.

 

El creciente consumo de aceites y grasas vegetales, ricos en estos últimos, altera el equilibrio en la producción de sustancias antiinflamatorias. Se estima que la proporción entre omega 6 y omega 3 en la dieta occidental es de aproximadamente 20-30:1. Los investigadores afirman que es esencial que la relación esté alrededor de 5:1. A lo largo de la evolución, el ser humano se ha pasado millones de años consumiendo omega 6 y omega 3 con una proporción probable de 1:1 (Natura Foundation 2019).

 

Dieta mediterránea

Si la relación entre estos ácidos grasos en la alimentación humana se desequilibra, el resultado es un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (Lehninger, p. 359). Por el contrario, la dieta mediterránea reduce este riesgo (Becerra-Tomás 2019), porque contiene más omega 3 que el patrón alimenticio occidental.

 

Los investigadores del estudio actual señalan que no han podido demostrar que exista una relación causa-efecto entre la ingesta de ácidos grasos y la gravedad y síntomas del asma. Y es que puede ser que haya otros factores que hayan influido en los hallazgos. En cualquier caso, sugieren obtener más omega 3 de la alimentación y reducir los alimentos ricos en omega 6 (Medical Xpress 2019).

 

Fuentes

[1] Brigham et al. (2019). Omega-3 and Omega-6 Intake Modifies Asthma Severity and Response to Indoor Air Pollution in Children. Am J Respir Crit Care Med. doi: 10.1164/rccm.201808-1474OC.

[2] MedicalXpress (2019). Omega-3 fatty acids tied to fewer childhood asthma symptoms. Geraadpleegd van: https://medicalxpress.com/news/2019-03-omega-fatty-acids-roles-childhood.html

[3] WHO (2019). Asthma. Geraadpleegd van: https://www.who.int/respiratory/asthma/en/

[4] (Lehninger, 2013) David L. Nelson & Michael M. Cox, Lehninger Principles of Biochemistry 6th ed., 2013, WH Freeman and Company

[5] (Becerra-Tomás, 2019) Becerra-Tomás N, Blanco Mejía S, Viguiliouk E, Khan T, Kendall CWC, Kahleova H, Rahelic D, Sievenpiper JL, Salas-Salvadó J, Mediterranean diet, cardiovascular disease and mortality in diabetes: A systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies and randomized clinical trials. Crit Rev Food Sci Nutr. 2019 Jan 24:1-21. doi: 10.1080/10408398.2019.1565281. [Epub ahead of print] 

[6] (Natura Foundation, 2019). Hoofdstuk 3 Macro- en micronutriënten. Orthomoleculaire Voedingsleer en Leefstijl [boek]. Natura Foundation (Numansdorp)