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Lunes 29 Abril 2019

Relación entre composición de la flora intestinal y depresión

En este estudio a gran escala se ha investigado cómo pueden influir las cepas bacterianas del intestino en la calidad de vida del hospedante, el ser humano. Las bacterias productoras de butirato han sido asociadas con menos problemas depresivos. 


Hasta ahora, la comunicación bidireccional entre la microbiota intestinal y el cerebro se había estudiado principalmente en modelos animales, mientras que la investigación con seres humanos le iba a la zaga. En el Flemish Gut Flora Project (n = 1.054) de la Universidad de Lovaina se ha investigado cómo se correlaciona la flora intestinal con la calidad de vida y los problemas depresivos del hospedante. Los resultados han sido publicados en la revista Nature Microbiology. 


En este estudio, la presencia de especies de Faecalibacterium y Coprococcus se asoció de forma consistente con una mayor calidad de vida. Estas bacterias producen butirato (ácido butírico). La falta de butirato ya se ha relacionado bastantes veces con la depresión. En esta investigación se ha visto que las especies de Coprococcus estaban agotadas en la depresión, incluso teniendo en cuenta los efectos perturbadores de los antidepresivos. 


El análisis identificó la capacidad del metabolito de la dopamina ácido 3,4-dihidroxifenilacético, que presentó una correlación positiva con la calidad mental de la vida y apuntaba a un posible papel del GABA (ácido γ-aminobutírico). Los científicos señalan que los resultados de este estudio (que ha sido realizado con seres humanos a nivel de población) demuestra que nuestra microbiota está vinculada a la salud mental. 


Papel de la alimentación anti- y proinflamatoria

Otro metaanálisis a gran escala descubre la asociación entre la dieta y los sentimientos depresivos: las personas con hábitos alimentarios proinflamatorios tienen un 40% más de probabilidades de sufrir una depresión en comparación con las personas con un estilo alimenticio antiinflamatorio. 


La dieta proinflamatoria es rica en glucosa y ácidos grasos saturados, lo que puede activar el sistema inmune y dar lugar a una inflamación de bajo grado que puede causar depresión, entre otras afecciones. 


Por el contrario, es antiinflamatoria la dieta mediterránea, que es rica, por ejemplo, en fibra, ácidos grasos insaturados, vitaminas y minerales. La fibra es una importante fuente de alimentación para las bacterias del intestino grueso, que la convierten en ácido butírico. Entre otros, esto tiene los efectos positivos descubiertos en el estudio que se comenta en este artículo. 

 

Fuentes

Valles-Colomer, M. et al., The neuroactive potential of the human gut microbiota in quality of life and depression, Nature Microbiology, April 2019, p. 623-632. doi: 10.1038/s41564-018-0337-x, epub 2019 Feb 4, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30718848