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Martes 19 Marzo 2019

¿Qué dar como suplemento: ubiquinol o ubiquinona?

Ubiquinol ubiquinonLa coenzima liposoluble Q10 está presente en el organismo en dos formas: en la forma reducida ubiquinol y en la forma oxidada ubiquinona. Esto le crea un dilema a la hora de suplementar: ¿qué forma es la más adecuada para utilizar con su cliente?


En general, la ubiquinona y el ubiquinol se emplean para las mismas indicaciones, pero la eficiencia con la que actúan varía notablemente. A continuación podrá leer más sobre ello. Primero trataremos brevemente los papeles de la Q10, la ubiquinona y el ubiquinol dentro de las cadenas de transporte de electrones y qué pueden hacer en general para el cuerpo.


Coenzima Q10

La coenzima Q10 se compone de tres formas: ubiquinol, ubiquinona y ubisemiquinona. Esta última forma es un paso intermedio y no se seguirá hablando de ella. El ubiquinol y la ubiquinona son las dos formas que también están disponibles como suplemento. Para comprender lo que hace un suplemento, primero tenemos que saber qué papel desempeñan en el organismo las sustancias añadidas.


Fabricación de ATP

La ubiquinona atrapa los átomos de agua y los electrones dentro del complejo proteico I de la cadena de transporte de electrones, lo cual la transforma en ubiquinol. El ubiquinol lleva los átomos de agua y los electrones al complejo proteico III y los libera, creándose de nuevo ubiquinona. Así pues, en las mitocondrias la ubiquinona se transforma en ubiquinol y viceversa de forma continua (y muy rápida). De esta forma contribuyen a que los electrones sean conducidos por la cadena de transporte a través de una diferencia de potencial. Los átomos de agua se utilizan para crear la presión osmótica que controla la proteína ATP sintasa. El producto final es ATP, la fuente de energía más importante de las células de nuestro cuerpo.


La demanda de energía varía en cada órgano

Especialmente los tejidos y órganos con muchas mitocondrias en las células y una alta producción de energía, como el corazón, el cerebro, los músculos, el páncreas, los riñones y el hígado, necesitan mucha coenzima Q10 para poder funcionar bien. Por tanto, en todos los casos en los que sea alta la demanda de energía (más ejercicio físico, más desintoxicación, sistema inmune hiperactivo), aumenta la demanda de coenzima Q10. Además, a partir de los 40 años la síntesis endógena de ubiquinol disminuye continuamente.


Actividad antioxidante

La coenzima Q10 es un antioxidante y captador de radicales potente y liposoluble, y protege, entre otros, el ADN, las proteínas y las membranas contra el daño oxidativo. Esto es algo que sobre todo el ubiquinol hace muy bien. Además, el ubiquinol se ocupa del reciclaje de otros antioxidantes (liposolubles) como la vitamina E. En caso de aumento del estrés oxidativo es característico que se eleve el estado de oxidación-reducción de la coenzima Q10 (porcentaje de ubiquinona en la cantidad total de coenzima Q10). El envejecimiento va acompañado de un mayor estrés oxidativo sistémico, y se ha visto que el aumento de la esperanza de vida está relacionado con un mayor estado de oxidación-reducción de la coenzima Q10 plasmática. En consecuencia, hay más ubiquinona que ubiquinol en el sistema, por lo que lo deseable es aumentar el ubiquinol.


Influencia en la expresión genética

Cabe señalar también que el ubiquinol influye en la expresión de varios genes. La actividad antiinflamatoria detectada del ubiquinol está asociada con la inhibición de la expresión de la interleucina 6, el TNF-α y el NF-κB, todos ellos citocinas proinflamatorias. La suplementación con ubiquinol (150 mg/día) reduce la actividad de la gamma glutamil transferasa sérica (GGT) al inhibir la expresión del gen GGT1. Una mayor actividad de la GGT está asociada con la inflamación, el estrés oxidativo y una mayor probabilidad de sufrir diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Asimismo, el ubiquinol influye en genes implicados en la apoptosis y la diferenciación celulares. La suplementación con ubiquinol da como resultado una disminución del nivel de colesterol LDL, reduciendo así especialmente los aterógenos, pequeñas partículas de LDL.


¿Ubiquinona o ubiquinol?

Es preferible que un suplemento alimenticio con coenzima Q10 contenga ubiquinol. En parte por su mejor solubilidad en agua, el ubiquinol es absorbido por el cuerpo mucho mejor y más rápido. Además, está directamente disponible como antioxidante y tiene una semivida de eliminación más larga que la ubiquinona. Esto significa que tarda más en convertirse en otros compuestos, por lo que permanece disponible para el cuerpo durante más tiempo. En comparación con la ubiquinona, son necesarias dosis mucho menores de ubiquinol para obtener los mismos efectos sobre la salud. Además, la conversión de ubiquinona en ubiquinol puede ir mal debido al envejecimiento o la enfermedad. Por el contrario, el ubiquinol no tiene que ser transformado antes de que lo puedan utilizar las mitocondrias.


En resumen: es preferible la suplementación con ubiquinol cuando la síntesis endógena (a partir de tirosina) es insuficiente, como en caso de envejecimiento, enfermedad, estrés oxidativo o uso de medicamentos (como estatinas) o cuando (temporalmente) es mayor la demanda de energía en diversos órganos. Entre otras, las indicaciones que han sido investigadas son el envejecimiento, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, los cuadros clínicos neurodegenerativos, las migrañas, el sistema inmune debilitado y el síndrome de fatiga crónica.

 

Fuentes

Para ver todas las fuentes utilizadas y una lista más completa de indicaciones, consulte nuestra monografía ‘Ubiquinol’.