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Viernes 8 Junio 2018

Los metabolitos del triptófano inhiben la neuroinflamación


Un nuevo estudio, publicado en Nature, demuestra por primera vez cómo inhibe el aminoácido triptófano las inflamaciones en el cerebro. Este hallazgo puede contribuir a crear nuevas terapias para la esclerosis múltiple y otras enfermedades neurológicas.

 

Hace tiempo que se sabe que existe una conexión entre el intestino y el cerebro, y que una flora intestinal insalubre puede producir neuroinflamación [1]. Este estudio del Brigham and Women's Hospital (BWH) demuestra por primera vez cómo la microbiota frena la inflamación del cerebro [2].

 

Agentes clave en la conexión intestino-cerebro 

Los investigadores del BWH utilizaron tanto ratones como células humanas de pacientes con esclerosis múltiple (EM) para encontrar los agentes clave implicados en la conexión intestino-cerebro y las "conversaciones" mutuas entre las células del sistema inmune y las neuronas. Se concentraron en la influencia del aminoácido triptófano sobre dos tipos de células que desempeñan un papel importante en el sistema nervioso central: las microglías (macrófagos del sistema nervioso central, SNC) y los astrocitos (células gliales del SNC).

 

Las microglías tienen un papel muy útil en nuestro cerebro, que consiste en limpiar las células rotas, placas y demás material nocivo. Al mismo tiempo, las microglías también pueden segregar unas sustancias que tienen un efecto neurotóxico sobre los astrocitos, lo cual probablemente contribuya a la aparición de EM y otras enfermedades neurológicas.

 

El equipo investigador estudió en ratones con EM en qué medida influye en las microglías una dieta rica en triptófano. Esta sustancia se encuentra principalmente en las aves (pollo y pavo), el pescado, el marisco, el cacao, las semillas de calabaza y sésamo, las almendras, las nueces de Brasil y el plátano.

 

Partículas de triptófano atraviesan la barrera hematoencefálica 

Los científicos descubrieron que hay partículas, metabolitos que son el resultado de la descomposición del triptófano por parte de la flora intestinal, que pueden pasar la barrera hematoencefálica. Y allí en el cerebro ejercen un efecto antiinflamatorio sobre las microglías, limitando la neurodegeneración. Los investigadores también estudiaron el tejido cerebral de personas con EM y encontraron evidencias del mismo mecanismo con los mismos agentes.

 

 "Gracias a este estudio, comprendemos mejor cómo influye la microbiota intestinal en las neuronas del sistema nervioso central", afirma uno de los investigadores. Probablemente, los mecanismos de acción descubiertos no solo serán relevantes para crear nuevas terapias para la EM, sino también para otras enfermedades neurológicas como el alzhéimer.

 

Fuentes 

[1] Veit Rothhammer et al, Type I interferons and microbial metabolites of tryptophan modulate astrocyte activity and central nervous system inflammation via the aryl hydrocarbon receptor, Nature Medicine (2016).  DOI: 10.1038/nm.4106 

[2] Veit Rothhammer et al, Microglial control of astrocytes in response to microbial metabolites, Nature (2018). DOI: 10.1038/s41586-018-0119-x