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Jueves 10 Mayo 2018

Cinco fantásticos: suplementación para la tiroides


Los problemas tiroideos causan problemas generalmente reversibles. Por tanto, en este Cinco fantásticos le presentamos los principales consejos de suplementación que pueden ayudar a mejorar el cuadro clínico de una tiroides hipoactiva.

 

Los problemas tiroideos causan problemas generalmente reversibles. Su cliente desarrolla un metabolismo ralentizado. Los niños sufren un retraso de crecimiento físico y mental. Los síntomas más destacados del hipotiroidismo son: manifestaciones que van desde la fatiga y la apatía hasta la depresión, intolerancia al frío y baja temperatura corporal, pérdida de apetito, ritmo cardiaco lento, aumento de peso, problemas en músculos, articulaciones, cabello y uñas, edema y problemas cognitivos. El metabolismo basal y los procesos de crecimiento están alterados. Los siguientes consejos de suplementación pueden producir cambios.

 

1. Yodo

 
La deforestación y las consecuentes inundaciones lavan el terreno. Esta es una de las razones por las que en la actualidad el suelo agrario ya no contiene suficiente yodo. Las carencias del suelo se traducen en carencias en las cosechas, que a su vez producen carencias en su cliente. El pescado y el marisco sí contienen yodo, pero no lo suficiente. Para una ración adecuada, su cliente debería comer de media quince veces más pescado de lo que come ahora. Es por ello que desde hace mucho tiempo se le añade yodo al pan. No obstante, hoy en día cada vez menos personas comen una ración de pan al día. Así pueden surgir problemas en las reservas de yodo, cuando este elemento es esencial para formar T4 y T3 en la tiroides. Además, se puede decir que el yodo es un nutriente neuroselectivo: contribuye a un funcionamiento normal de la cognición y el sistema nervioso. En el alga kelp el contenido de yodo sigue siendo máximo, porque está en la base de muchas cadenas tróficas del océano. Cuanto más subamos en esas cadenas, menor será el nivel de yodo.

 

2. Selenio


El selenio está presente de forma natural en la casquería, el pollo, el pescado, los huevos, los productos integrales y el ajo. Por consiguiente, las personas veganas y vegetarianas corren un mayor riesgo de déficit. Y es que el selenio es esencial para formar la enzima que convierte la hormona tiroidea T4 en su forma activa T3. El selenio es asimismo un componente del sistema enzimático de la glutationa peroxidasa, parte de la defensa enzimática propia del cuerpo frente al estrés oxidativo. La deficiencia de selenio aumenta así la sensibilidad al estrés oxidativo, el cual lleva aparejados mayores niveles de rT3. Estos valores elevados contrarrestan la T3, lo cual propicia el hipotiroidismo.



3. Zinc


El receptor de T3 precisa zinc para poder adoptar su forma activa. Por tanto, este elemento es necesario para sintetizar las hormonas tiroideas. Pero también se da la asociación inversa: las hormonas tiroideas son esenciales para la absorción del zinc, y por eso el hipotiroidismo puede provocar una deficiencia de este metal. Además, la absorción del zinc disminuye cuando forma complejos insolubles con calcio, fibras y fitatos. La carencia de zinc se puede reconocer por trastornos dermatológicos y crecimiento reducido o alterado del cabello y las uñas. El zinc frena la pérdida de cabello, un síntoma del hipotiroidismo.
La concentración de zinc en el pelo es el indicador más fiable del déficit crónico de este elemento.

 

4. L-tirosina

 
La L-tirosina es un reactante de hormonas y neurotransmisores como la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina, pero, sobre todo, de la T3 y la T4. Es por ello que la L-tirosina es un componente importante de estímulos del metabolismo y el sistema nervioso. Se trata de un aminoácido semiesencial: puede ser formado en el organismo a partir del aminoácido esencial fenilalanina. En determinadas circunstancias puede originarse una carencia de L-tirosina, como en caso de estrés prolongado en el tiempo (crónico). El magnesio, las vitaminas B3, B6, B12, C y ácido fólico y los oligoelementos hierro y cobre tienen un efecto coadyuvante para la L-tirosina.

 

5. Vitamina B3 y complejo B


La niacina solo viene en pequeñas cantidades en los alimentos, pero se puede formar a partir de triptófano, un equivalente del ácido nicotínico. Este está presente en alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado y las legumbres y en las patatas. La niacina es necesaria para formar L-tirosina a partir de fenilalanina. La niacina se absorbe completamente en el intestino delgado de forma rápida, y es transformada por el organismo en las formas activas de la vitamina B3, las coenzimas NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido) y NADP+ (NAD fosfato). El funcionamiento de más de 200 enzimas depende de estas coenzimas. Son necesarias para la síntesis de diversas hormonas como la tiroxina, una hormona tiroidea. La niacina colabora estrechamente con otras vitaminas del complejo B en el metabolismo energético: también la deficiencia de vitamina B12 parece perjudicar la función tiroidea.

 

 

Bibliografía

https://www.bonusan.com/nl/nieuws/waarom-jodiumsuppletie-zo-belangrijk-is/ 

http://naturafoundation.nl/?objectID=13177&page=7

http://www.naturafoundation.nl/monografie/Selenium_selenomethionine.html 

 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3746228/

file:///C:/Users/p.deheiden/Downloads/Rubrieken-Vragen-uit-de-praktijk-Stress-en-schildklier.pdf