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Miércoles 22 Noviembre 2017

Lecciones sobre la flora intestinal de los hadzas

Si queremos saber cómo vivíamos antes, lo mejor que podemos hacer es mirar a los hadzas de Tanzania. También en el terreno de la flora intestinal tienen mucho que enseñarnos todavía. Pero tenemos que ser rápidos: ya se han visto los primeros hadzas con teléfono móvil.

 

Los hadzas, una tribu de Tanzania con un estilo de vida tradicional, son una importante fuente de información acerca de cómo vivían nuestros ancestros. Pero en este momento solo quedan 200 hadzas que viven como sus antepasados (no tan lejanos). El resto de la tribu, otros 800 cazadores-recolectores, se está occidentalizando con rapidez.

 

Como se espera que su estilo de vida tradicional haya desaparecido totalmente en 10 o 20 años, los científicos se están dando prisa en investigarlos. Los resultados de estos estudios se publican con regularidad en las revistas Science y Nature [1, 2, 3], y tienen mucho seguimiento en los medios populares.

 

Nuevos conocimientos 

El resultado más reciente es que la alimentación y la microbiota de los hadzas cambian con las estaciones [3]. Ciertas bacterias intestinales que ayudan a digerir fibras, por ejemplo, desaparecen cuando la dieta se vuelve pobre en fibra. Estas bacterias vuelven cuando las fibras vuelven a hacer su entrada. Este proceso ya se había observado antes en ratones [1].

 

En el mismo estudio con ratones, también se descubrió que las carencias de fibra a largo plazo pueden tener un enorme impacto en la flora intestinal. Cuando los ratones sufrían déficit de fibra a lo largo de cuatro generaciones, las bacterias intestinales específicas desaparecieron de forma permanente. Los científico se preguntan si esto ha ocurrido ya con el ser humano occidental, o si son otros factores los que más han influido en nuestra flora empobrecida.

 

Mayor diversidad de la flora intestinal 

Que nuestra flora está empobrecida con respecto a la de los cazadores-recolectores que llevan una vida tradicional es algo constatado. Un estudio anterior demostró que los hadzas tenían mucha más diversidad en comparación con un grupo de control italiano [2]. En ese caso se trataba, entre otras, de bacterias estacionales presentes en muchas tribus africanas. La hipótesis es que la causa está solo en la alimentación.

 

Además, el estudio hace una comparación interesante: entre la paleodieta y la dieta mediterránea.

 

Paleodieta

Los hadzas comen sobre todo carne, miel, frutos de baobab, bayas y tubérculos, y no practican la agricultura. También obtienen menos del 5% de sus calorías de productos agrícolas de los terrenos circundantes. El patrón estacional consiste en comer carne y verduras en la estación seca y fruta y verduras en lluviosa.

 

Dieta mediterránea                                 

Los italianos del estudio mencionado vivían sobre todo de productos agrícolas comerciales. Su dieta fue calificada de "mediterránea" por los investigadores: mucha comida de origen vegetal, fruta fresca, pasta, pan y aceite de oliva, pero pocos lácteos, aves, pescado y carne roja. Más de la mitad de los carbohidratos eran féculas fáciles de digerir, y un tercio de ellos, azúcares. Las fibras solubles e insolubles suponían solo el 10% de la alimentación.

 

Además, llama la atención que el patrón alimentario registrado de los italianos en este estudio se desviara en puntos importantes de la norma que se suele manejar para la dieta mediterránea. Así, comían sobre todo menos pescado y más azúcar. Aunque se ha demostrado que la dieta mediterránea tiene beneficios para la salud, se ha visto que la paleodieta es más capaz de mantener una microbiota variada.

 

Los cambios pueden ser rápidos 

Además, nuestra flora intestinal cambia de un día para otro, incluso en cuestión de una hora, en función de lo que hayamos comido. ¿Qué pasaría si alguien occidental siguiera por un tiempo la dieta y el estilo de vida de los hadzas? Esto es algo que se ha estudiado de un modo un poco informal [4].

 

La noticia positiva procedente de esta investigación es que se observa un enorme incremento en la diversidad de la flora intestinal en solo tres días. La noticia no tan buena: en cuanto se vuelve a la dieta occidental normal, desaparece igual de rápido.

 

Conclusiones 

Se puede influir activamente en la flora intestinal y los resultados se producirán rápidamente. Por ejemplo, adoptando la paleodieta, o una dieta mediterránea adaptada con más fibras solubles e insolubles en lugar de la predominancia de pan y pasta. Esto puede ser precedido o simultáneo a un tratamiento intestinal específico que incluya, entre otros, glutamina, prebióticos y probióticos. Otra estrategia importante es evitar (siempre que sea posible) los antibióticos.

 

No obstante, la conclusión principal es que un cambio en la alimentación solo mejora algo de la flora de forma duradera si el patrón se vuelve un elemento estable del estilo de vida: si hay una recaída momentánea, se puede restablecer otra vez la flora con suplementación específica.

 

Pero, por consiguiente, no se sana simplemente comiendo un poco más de fibra de vez en cuando. La microbiota del intestino se empobrece directamente en cuanto tu cliente vuelve a las viejas costumbres.

 

Fuentes 

[1] Erica D. Sonnenburg, Samuel A. Smits, Mikhail Tikhonov, Steven K. Higginbottom, Ned S. Wingreen & Justin L. Sonnenburg, Diet-induced extinctions in the gut microbiota compound over generations, Nature 529, 212–215 (14 January 2016).

[2] Schnorr, S.L. et al.,Gut microbiome of the Hadza hunter-gatherers, Nature Communications 5, article number 3654 (2014)

[3] Samuel A. Smits, Jeff Leach, Erica D. Sonnenburg, Carlos G. Gonzalez, Joshua S. Lichtman, Gregor Reid, Rob Knight, Alphaxard Manjurano, John Changalucha, Joshua E. Elias, Maria Gloria Dominguez-Bello, Justin L. Sonnenburg. Seasonal cycling in the gut microbiome of the Hadza hunter-gatherers of Tanzania. Science, Vol. 357, Issue 6353, pp. 802-806

[4] https://medicalxpress.com/news/2017-06-spent-days-hunter-gatherer-gut-health.html