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Martes 9 Enero 2018

Psicobióticos: situación actual

En el marco de la PNI clínica, hace tiempo que sabemos que nuestro cerebro y el intestino "conversan" entre sí.  Sobre esta comunicación se puede ejercer una influencia positiva mediante psicobióticos. Científicos de la universidad de Oxford (UK) explican qué son y resumen la situación actual de la cuestión.

 

Las bacterias del intestino influyen en nuestro estado de ánimo, determinan nuestro apetito y controlan nuestro ritmo circadiano. Las bacterias probióticas tienen un efecto positivo sobre ellos, mientras que su ausencia produce exactamente lo contrario: un efecto negativo. La presencia de bacterias patógenas también puede ser perjudicial. La ciencia que quiere intervenir en estas interacciones en beneficio de nuestra salud se llama psicobiótica.

 

Estrés, sistema inmune y memoria 

En la década pasada se ha demostrado, sobre todo en ratones, que las bacterias del intestino son decisivas para la capacidad de resistencia al estrés, el funcionamiento del sistema inmune e incluso la capacidad de aprendizaje y la memoria. Los probióticos pueden actuar favorablemente sobre todos ellos, pero ¿con humanos se obtienen los mismos resultados?

 

El consumo de probióticos puede mejorar el estado de ánimo, según se desprende de las autoevaluaciones de pacientes. Pero también hay pruebas fisiológicas de que produce efecto, como niveles más bajos de cortisol (estrés) y menos inflamaciones (prácticamente cualquier cuadro patológico moderno). En estudios con animales se ha comprobado que los psicobióticos pueden aumentar el nivel del factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC). El FNDC está estrechamente relacionado con los procesos cerebrales del aprendizaje y la memoria. Es probable que lo mismo ocurra en los humanos.

 

Las bacterias intestinales son importantes para nuestra biología 

"Las bacterias del intestino tienen su papel en procesos biológicos muy importantes, que esperamos controlar a nuestro favor mediante los psicobióticos", afirman los científicos. "Para ello estamos investigando cuáles son los mecanismos subyacentes en los modelos animales. La investigación con humanos es fascinante y da mucho que hablar pero, a fin de cuentas, las poblaciones de estudio son siempre muy pequeñas y los estudios son difíciles de reproducir. Pero somos cautelosamente optimistas".

 

¿Pero de qué se compone en realidad la interacción entre bacterias, intestino y cerebro? Los principales protagonistas son el sistema nervioso entérico, el sistema inmune, el nervio vago y las hormonas y neurotransmisores del intestino, entre ellos, la serotonina y la dopamina. ¿Qué podemos hacer para favorecer este sistema?

 

No solo probióticos 

Los probióticos han demostrado tener un efecto positivo en estudios con seres humanos, pero no son la solución completa. "Los prebióticos (alimento para las bacterias entéricas favorables) son otro canal a través del cual influir en las bacterias del intestino. De hecho, queremos ampliar aún más la definición de psicobiótico para que incluya también sustancias con efecto antidepresivo y antipsicótico. Pero las bacterias intestinales también se ven beneficiadas por la alimentación y el ejercicio".

 

Los científicos afirman que la utilidad de los psicobióticos en la práctica terapéutica dista aún mucho de haber sido descubierta en su todo su potencial. Sin embargo, hace falta más investigación para aclarar los mecanismos de acción responsables de su efecto, ¡lo cual es un maravilloso desafío para la PNI clínica!

 

Fuente 

  1. Timothy G. Dinan, Catherine Stanton, and John F. Cryan, Psychobiotics: A Novel Class of Psychotropic, Biological Psychiatry, Volume 74, Issue 10 (November 15, 2013)
  2. Amar Sarkar et al, Psychobiotics and the Manipulation of Bacteria–Gut–Brain Signals, Trends in Neurosciences (2016)